Competencias para la conciliación identificadas

Equilibrio personal – profesional: capacidad para generar sinergias, complementación y crecimiento en pos de una verdadera vida integral, compuesta por las necesidades personales, por las necesidades y oportunidades familiares y las expansiones a los campos profesional y laboral. (ver ficha)

Gestión del estrés de roles: Capacidad para crear una estrategia personal para manejar las situaciones de estrés (ponerse límites y atenerse a ellos, priorizar los múltiples roles personales/profesionales, compartir responsabilidades…), de forma que no impacte negativamente en el trabajo ni en la vida personal. (ver ficha)

Equilibrio de roles: Capacidad para activar diferentes estilos de trabajo y técnicas de comunicación asertiva con el objetivo de conseguir los objetivos propuestos ante demandas contradictorias o en competencia o conflicto, provenientes de los ámbitos personal y empresarial, en modo presencial o a distancia. (ver ficha)

Delegación: compartir la carga de trabajo con miembros del equipo, mediante la comunicación clara de tareas precisas y la reflexión conjunta una vez terminadas las mismas, maximizando así la experiencia de aprendizaje con el valor añadido de desarrollar las habilidades y la responsabilidad de aquéllos. (ver ficha)

Liderazgo para la conciliación: capacidad para acompañar a los miembros del equipo en las iniciativas de conciliación de la empresa, a través de establecer vínculos de “mentoring”, entablar comunicaciones de doble vía, proporcionar “feedback” positivo, permitir y/o propiciar su autonomía, reconociendo como elemento crítico que los empleados tienen “vidas fuera del trabajo”. (ver ficha)

Flexibilidad organizativa: capacidad para revisar y reevaluar los planes ante peticiones de los colaboradores o acontecimientos imprevistos del negocio y ofrecer más de una solución viable a los mismos, para detectar cuándo requiere el trabajo hacer cambios y/o definir planes ad hoc, preservando  en todo momento el objetivo de negocio y la armonía en el equipo. (ver ficha)

Comunicación eficiente en la distancia: Capacidad para gestionar adecuadamente la no presencia física en el trabajo, mediante la selección y utilización de los métodos y herramientas de comunicación, información y evaluación de desempeño, objetivos y resultados adecuados, a fin de potenciar el “networking” en entornos de trabajo no presencial y evitar el efecto “fuera de la vista fuera de la mente”. (ver ficha)

Gestión productiva del tiempo: capacidad para repartir adecuadamente el tiempo entre las tareas a realizar y su prioridad relativa en función del resultado esperado, evitando la preponderancia de las más intrusivas o inmediatas frente a las más importantes, mediante una equilibrada asignación de tiempos a los roles y funciones. (ver ficha)



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